Friday, June 21, 2019

La era de piedra en medio del 2019

No sé en qué momento hemos vuelto a la prehistoria; tal vez, la llegada de tanta tecnología a nuestras vidas nos ha hecho arraigarnos a viejas pero pésimas costumbres. 

En este nuevo mundo, se ha facilitado la vida de muchos pero a la vez ha hecho que la gente pierda el norte en cuanto a educación. Lo notas en el tráfico agobiante de la ciudad, donde nadie da la vía, nadie maneja en su carril, pocos hacen la fila del semáforo y el vivo vive del "bobo" (en este caso, el decente),  como también es muy común en tarjetas de invitación, regalos, etc. Se han perdido los valores, el protocolo de normas del buen vivir son cosas que se han ido al caño. Se volvió "normal" no respetar a nadie, no tener consideración con el prójimo y así es muy difícil sacar una ciudad adelante por mucha infraestructura que tenga y mucha visión de ciudad futurista, al fin y al cabo, es concreto. 

Nos hemos tenido que acostumbrar a vivir mal, a saber que la gente toma los ascensores en un centro comercial porque le da flojera subir en escaleras eléctricas pero no les da pena dejar al anciano, discapacitado o simplemente la señora con el coche a pie. Hay gente que lo ve normal, porque es la cultura de la ciudad, una bacanería y pues no, no estoy ni cerca de acostumbrarme a los atropellos diarios del "carnaval" constante que se vive. Se quiere crecer como ciudad, se quiere ser un ejemplo, pero además de la amabilidad de la gente, no se rescata nada a excepción de algunos Gracias a Dios. 

Para vivir en armonía, se debe tener consideración con el prójimo, hasta para hacer una invitación a un matrimonio, solo, única y exclusivamente la tal lluvia de sobres debe usarse en casos donde la pareja va a vivir fuera de la ciudad; ahora, para poder lucrarse con el bolsillo de otros, lo usan para primeras comuniones y hasta cumpleaños de un niño de 2 añitos, cuanta desfachatez! Ni hablar de las escaleras rodantes eléctricas, será que la gente no se ha dado cuenta que son para caminar más rápido, para mover más rápido los  carritos? (a menos que vivas en Londres donde para o NY) es para achantarse con su acompañante a echar cuentos y no dejar pasar al que va en apuro! Señores, la fila a la derecha es una regla mundial! 

Lo que más me asombra de los casos donde no se tiene en cuenta al prójimo, donde no se ayuda a pasar una persona en discapacidad sino que se le tira, es que los que han tenido la dicha de vivir por fuera, se jactan de hacerlo en otras ciudades, pero llegan aquí a atropellarlos a todos. Como un león enjaulado que sale desbocado a comer  y sentirse libre. Es una fachada, fachada que usan para aparentar ser muy cultos y muy "de mundo" cuando en realidad van por dentro queriendo destruir hasta su propio patrimonio. 

Esta ciudad es nuestro patrimonio, es la ciudad donde nuestro hijos van a vivir, es una ciudad catalogada como extraordinaria y creciente, pero debe serla en TODO sentido. Debe ser una ciudad donde se piense en cómo salir del caos, no acrecentarlo. Ya vivimos con una realidad bastante engorrosa y es la inseguridad que agobia a todo el país como para no tomar conciencia y no agregarle más problemas a los que ya tenemos. Deja de ser una ciudad atractiva, a ser inundada ya no por arroyos sino por atarbanes que no respetan ni un paso peatonal!

Crecer es dejar de ser una ciudad de la era de piedra en medio del nuevo siglo donde todo lo que nos facilitan las redes, la tecnología, no se vea opacado por simios que piensan solo en su propio bienestar y pasar por encima de todo lo que se atraviese. Hay que culturizar esa mente para en realidad convertirnos en la ciudad del futuro.


Thursday, May 30, 2019

Un tribunal de poca monta.

Yo nunca he podido entender por qué la gente que medio lo conoce a uno se cree con el derecho de cuestionar vidas. Nadie tiene el derecho de inmiscuirse en la vida de otros si no los afecta directamente. El delirio de jueces que trabajan para un tribunal de poca monta y mente cerrada, no los deja ocuparse de lo propio. 

Cuando una mujer pasa la barrera de los treinta años se vuelve un objetivo para las más avanzadas que cuestionan  la vida amorosa y personal de las que construimos sin miedos. Cuando tienes pareja, que cuándo se casan y cuando te casas, qué cuando tienen hijos, como si la vida viniera con un manual de orden. Pero viajar, cumplir metas, crear empresa, vivir, salir, conocer el mundo pasa a un segundo plano, ya que para estas brujas, lo importante es no salirse de lo impuesto. Lo tildan a uno de "rara" porque vamos a nuestro ritmo, a nuestro tiempo; no les cabe en la cabeza que sus metas no son las nuestras, que sus sueños no son los nuestros.   Las personas viven muy desocupadas,  tristes con sus propias vidas y abusan de lo que deben y no deben preguntar. El aburrimiento y el chisme las carcome por dentro. Sugiero unos cursos de manualidades, viajar, tener amantes si están solas, cualquier cosa que las mantengan ocupadas.  "Las mentes ocupadas, las almas limpias y los corazones satisfechos no se meten jamás en la vida de nadie."

La vida de una mujer desde hace algunas décadas, empezó a cambiar. Para muchas de nosotras, el deber de una mujer no se resume solamente a procrear, muchas veces el verdadero amor de nuestras vidas es nuestra propia empresa, nuestro emprendimiento. Ya la filosofía del "deber ser" está mandada a recoger. La sociedad impuso unas "reglas" y "normas" que debían cumplirse al pie de la letra hasta el punto que salirse del esquema es casi un sacrilegio. Lo que más me causa gracia, volviendo a las brujas, es que si les revisan la vida, sus cercanos o ellas mismas, no cumplieron con el esquema que inventaron y peor aún, muchas de éstas sugieren  cosas no tan honorables, para que usted, que está leyendo esto y no ha tenido hijos, lo haga, como por ejemplo, "rómpale el condón a su novio". No sé si es frustración u odio, pero de alguna manera quieren "organizar" lo que ellas mismas no pudieron, de alguna manera creen que para lograr lo impuesto, usted  debe pasar por encima del que sea, hasta del amor de su vida!

Uno no le debe explicaciones a nadie de cómo va tu vida organizándose a tú manera. Lo que nos satisface, lo que nos hace feliz a cada una es lo que realmente nos hace únicas. No somos robots que debemos hacer (como si el cerebro no nos funcionara) todo lo que las demás hacen y en el orden que todo el mundo lo hace. Los sueños se van creando, la vida se maneja a nuestro antojo, Gracias a Dios!;  hoy por hoy podemos hacer lo que nos llena, podemos empezar a construir una mentalidad y unos sueños diferentes para quienes nos van a preceder. 

Ese chip que nos instalan desde muy pequeñas, es lo que crea frustraciones. Si en verdad dejáramos que los comentarios, que los señalamientos  de una sociedad que vive en atraso nos pasaran por al lado, dejáramos fluir más nuestros sueños y cumpliríamos muchas más metas. El verdadero sub-desarrollo está en desesperarse por no haber cumplido en cierto tiempo x o y meta. El tiempo no es algo que se compra, el tiempo vale, utilice ese tiempo en crecimiento propio, en complementarse usted primero, en aprender lo que nos hace felices, así nos cueste. 

La felicidad propia los demás no la entienden, los llena de amargura. Entonces, propóngase algo, amargue a todos los que quieren que sus sueños y metas no prosperen, SEA FELIZ! 







Wednesday, January 23, 2019

Delincuentes de redes sociales.

El último "escándalo" nacional, ha sido el maltrato psicológico, físico y económico que le hace un concejal de la república a su mujer y por el cual, luego de veinte años de matrimonio, deciden separarse. Maltrato que se ha sometido la mujer ya que dedicó su vida de casada al hogar. 

Este post no se refiere al hecho como tal, no soy investigadora profesional para saber y juzgar si tal hecho es verdad o mentira. Se trata en realidad de los comentarios que uno lee en las redes donde la señora dió su declaración, lo que indigna y lo hace a uno preguntarse si el problema de este país es en realidad la corrupción o la gente intolerante.

Muchos de los Colombianos, Latinoamericanos e incluso, gente de todo el mundo, fueron criados por mujeres que se dedicaban única y exclusivamente al hogar. De hecho, creo que la gran mayoría le debe sus valores a este tipo de crianza. Lo cual me parece mucho más incoherente su pensamiento.

Ser emprendedoras, trabajadoras, influenciadoras, etc, es un privilegio del que muchos no gozan. Porque muchas mujeres sacrifican sus sueños, su vida, por una familia. Muchas prefieren criarlos ellas mismas que una niñera extraña que viene de una familia con costumbres totalmente diferentes,  así se jacte de amar al niño. Muchas trabajan desde sus casas y son madres casi tiempo completo y le dan a sus hijos lo mejor de ellas sin tener que renunciar a sus sueños completamente. Pero en ninguno de los dos casos, ese trabajo es remunerado. Es el trabajo más desvalorado del mundo; arreglar una casa, cuidar hijos, salir a reuniones y mantenerse intactas para nuestros maridos, no es trabajo fácil. He escuchado hombres decir que porque trabajan todo el día y llegan a sus casas cansados, es el colmo que la esposa/pareja los ponga a cuidar a sus hijos o cocinar. Que inconsciencia! No se dan cuenta que es el común denominador de los hogares colombianos?, por ejemplo. Un machismo retrógrado que por más que queramos, no se va de este país. 

Yo no soy quien para juzgar, vengo de un hogar de madre trabajadora pero  de abuela dedicada completamente al hogar, que trabajaba como burra desde las 5am y  donde muy pocas veces fue valorada su labor. Si ella no hubiera sido tan dedicada, tal vez, no hubiera tenido los hijos maravillosos que tuvo y además, se tomó el trabajo de criarnos a nosotros, una generación que creció para cansarlos. 

Ahora, saldrán los defensores a decir que eran diferentes épocas y que ahora una mujer puede encontrar trabajo de lo que sea y no ser una mantenida. Si, pero no es cuestión de épocas, es cuestión de decisión. Y en el 2019, muchas mujeres optan por esta opción, muy gratificante para conformar y sostener una familia pero muy denigrante para aquellos que con odio expresan lo que de verdad hay en su corazón. 

El maltrato es maltrato, no hay manera de excluir algunos comportamientos y ayer leí  un psicólogo diciendo, muy sabio él, que el maltrato económico existe y que hay que tratarlo. Entonces nada justifica el hecho de maltratar por tomar la opción de trabajar en el hogar. Del cual muchas no reciben ni un peso pero si insultos y humillaciones. 

Los mensajes de odio contra la señora, que escribían hombres y mujeres, que deberían haberse solidarizados por la historia y que muy probablemente ellos mismos o sus padres vinieron de un hogar con una madre dedicada son inconcebibles. "Trabaje" , "mantenida", "floja", "por qué no lo hizo antes, bruta", eran algunos de los miles de calificativos que le dijeron.  Me indigna que personas con una mediana educación sean capaces de hacer sentir mal a una mujer maltratada por su privilegio, que muchas tampoco tienen y desean y es  estar 100% dedicada a sus hijos y parejas; condición que se opta de mutuo acuerdo en pro del beneficio de una sociedad. Me indigna que sean esos mismos que defienden y pelean  por la igualdad de género, por el no maltrato al prójimo pero en las redes hombres y mujeres se desatan con ese odio que deja entrevisto su real educación. 

El problema real de Colombia es la gente, están llenos de odio, llenos de ver cómo atacar al que piensa o actúa (en este caso) diferente y humillarlo para sacar todo eso que los perturba. No se escucha con objetividad el real problema de nadie, simplemente se juzga. Ese mismo odio deben sacarlo cuando hay impunidad en violaciones, asesinatos, secuestros, pero aquí son selectivos, pelean por la delincuencia del candidato que no les gusta pero defienden con adjetivos absurdos, el amado. 

Las redes se convirtieron en una pelea de escobas de barrio, donde prima más la estupidez que la lógica. Donde dejan ver toda la humarada que tienen en el cerebro. Yo solo espero que toda esa manada de delincuentes de redes sociales, no hayan sido criados por amas de casa, porque qué desfachatez para esas mujeres tener hipócritas en sus casas.