Wednesday, March 23, 2016

Unas vacaciones...

Parece que las emociones se me han ido, hayan huído al ser mis cómplices en la vida. 

He llegado a un punto donde sé exactamente que quiero y qué estoy dispuesta a hacer para lograrlo y que definitivamente, no. Pero, no sé cómo ejecutarlo.

Se fueron mis emociones por unos días de vacaciones, pero me queda el miedo. Tengo miedo, mucho miedo. Pero en una forma positiva. 

El miedo siempre ha sido catalogado como ese sentimiento negativo del que uno debe huir y bloquearlo. Pero no, resulta que el miedo es el sentimiento más certero del ser humano. 

Si estamos alegres, todo lo vemos con buenos ojos, tristes, con rabia, manipulamos las situaciones, pero el miedo nos hace movernos. El miedo en mi caso, significa que estoy haciendo algo muy bien, tan bien, que cuando todo se va dando el pánico de no saber controlarlo o de creerlo imposible y fué posible, llene mis venas. 

En este caso en particular, la vida te va dando las respuestas y el miedo el empuje. 

Hay cosas que me sorprenden todos los días y saber que todo lo que has planeado salió completamente disparatado y esa frase que dice "el tiempo de Dios es perfecto" tengan tanta coherencia y exactitud hace que el pánico mueva los planes una y otra vez. 

No hay persona que haya dicho que antes de que algo maravilloso vaya a hacer haya sentido el miedo más salvaje de este mundo. El problema es cuando el miedo en vez de lanzarte a hacer cosas espectaculares, te cohiba. Ahí, lo pierdes todo. 

Cuando uno siente ese miedo en el estómago de seguir a cabo con un plan es porque sabes que en el fondo puede salir tan bien que de pronto no sepas manejarlo. Pero cada cosa a su momento y no hay nada para lo que no estemos preparados. 

Hay que ser osados y dejar que el pánico nos invada y nos hable y nos diga que seremos unas falsas arrepentidas si por lo menos no lo intentamos. Porque de pánico se creó la vida, el amor y las experiencias. 

Yo sigo con mis miedos porque sé que voy bien y jamás en la vida he sentido tanto pánico como ahora. Algo me dice que ese sentimiento no se va a ir por ahora, que vino a quedarse y recordarme que para que logre lo que alguna vez sentía lejano, debo sentir el pavor característico de una victoria anunciada. 


Monday, March 7, 2016

Prostituirme....

Siempre he visto la prostitución como un oficio lejano a mí y repugnante en todos los estratos sociales que existe. Pero hoy quiero prostituirme. 

Quiero ser una prostituta más del planeta, pero no con fines sexuales. O si, pero con solo mi persona favorita. 

Quiero escribir, quiero regalarle a todas las revistas, periódicos, medios de comunicación, toda mi sabiduría empírica y algo estudiada de lo que comunico cuando escribo. Quiero prostituir mis pensamientos y mis sentimientos. 

Escribir sobre moda, como lo he dicho antes, ya no es mi pasión, ya es parte de mí, de mi día a día, de cómo funciona mi cabeza. Una vez mi hermoso progenitor me dijo que cuando amas tu profesión, empiezas a pensar como tal. Si eres un abogado, absolutamente todo lo vas a ver desde el punto legal. Sin rayar en lo extremo obviamente. 

Yo no me la paso hablando ni criticando sobre todo lo que veo a diario en la moda, pero mi cabeza sí. Inmediatamente, vuela hacia qué temporada, dónde salió, qué fuente y si va bien o no. Decir que amo lo que hago sería una mentira. Amo personas y lo que hago se ha convertido en más que un amor. Mal pago, pero más que cualquier amor. 

Escribir sobre mi vida, es lo que me ha movido últimamente. Es descargarme, forzar mi mente a sacar lo último y dejar que todos esos pensamientos negativos, al convertirse en letras se convierta en positivismo. Es como una especie de filtro sentimental que al volverlo a leer me hace una terapia a mí misma. 

Volviendo a la prostitución. Mi mayor sueño, después del único personal que tengo es escribir. Que me paguen miles por caracter, que me manden toneladas de ropa de diseñadores para que los destroce con mis críticas o los alabe con mi estilo. Publicar un libro. Ir en la primera o tercera fila de un desfile de Elie Saab o DVF o mi favorita del mundo Chloé. Y trabajar desde cualquier rincón del planeta. Para lograr eso, debo prostituir mis letras. 

Debo dar todo a conocer, desnudar mis comentarios y protituirme. Prostituirme al máximo para poder lograr lo que deseo. Y que en el camino, sea beneficioso o no, que por lo menos haya ganado mi libertad y una que otra cartera espectral que me regalan mis amigas de People Stylewatch y de Elle España.

Gracias a lo que va de mi prostituyente vida de escritora! 

Friday, March 4, 2016

No a la rehabilitación....

Transformar los sueños. Convertirlos en versiones mejoradas pero jamás hechas basadas solamente en la razón. 

Soy una soñadora adicta sin ganas de ir a rehabilitación. Esos sueños me hacen vivir, me hacen sentir que voy por el camino correcto. Y una opción de vida, es jamás dejarlos ir. 

La vida no se planea, porque casi nunca sale como esperamos, en mi caso, siempre sale mejor. Y una manera de planearla, es soñando. Pero aunque me he equivocado mil veces y algunas han salido terriblemente mal, debo seguir haciéndolo, quiero seguir haciéndolo. 

Esta droga es la más sana del planeta. Es un viaje excepcional con un camino incierto, que poco a poco vamos armando dependiendo de las circunstancias. A mí, cada vez me encanta más soñar mi vida con lo que tengo ahora y aunque el temor a veces frene algunas acciones, ese temor es la seguridad de estar haciendo las cosas bien. 

Ayer hablaba con una vieja amiga, una persona que a pesar que nunca hemos sido las mejores, siempre he sabido que me aprecia demasiado y yo a ella aunque muchas diferencias nos hayan mantenido lejanas. Y la verdad, recordé que cada vez que tengo una conversación con ella, me llena de apoyo, confianza pero sobretodo, sueños. Jamás pensé en volvermela a topar y sentarme con la frescura que me caracteriza a contarle mi vida con tal confianza que sentí que la dejé de ver hace un mes. Y a eso voy, el círculo de la vida, independientemente de lo que sueñes, muchas veces te devuelve a donde has pertenecido siempre. Personas que sueñan a la par. 

Mis amigas son soñadoras, unas más que otras, pero soñadoras. Esos sueños que te llevan a saber qué quieres exactamente para tu vida. Con esos sueños creamos seguridad. Seguridad de saber con qué nos vamos a quedar para siempre independientemente del camino que la realidad nos lleve. Una realidad a veces confusa, porque no terminamos de salir de nuestro asombro y confusión cada vez que esa realidad nos sale con algún sueño en versión mejorada. Lo sé, otro trabalenguas pero más sofisticado. 

Yo jamás he pensado en renunciar a alguna oportunidad que la vida me da porque esas oportunidades siempre han sido llamadas por mis sueños diarios. Soy exclusiva al escogerlas, eso sí. Hay algunas oportunidades que no se toman porque simplemente no pegan con tus sueños. Aunque hay otras, que pensaste que no iban y la realidad se empeña en que las veas hasta que las valores. Esas me gustan más. Siendo una persona a veces distraída, me encanta que los sueños y la realidad me recalquen el camino a tomar. 

Tengo el firme presentimiento que todo va a ir mejor de lo que sueño. Hoy se ve un poco incierto, pero la realidad me demuestra otra cosa a paso lento pero seguro. Los presentimientos son el límite entre la realidad y los sueños. Son ese sentimiento que te mantiene despierta pero con la convicción que el sueño va a ser exactamente mejor cuando se convierta en realidad. 

Me quedo con los sueños, siempre los escogeré. No tengo que explicarlos, no tengo que contarlos, no tengo que armarlos porque la vida misma se encarga de producirlos. La realidad, la realidad es simplemente una taquilla exitosa de una película ganadora de diez oscars. 

Con la sensualidad que New York me ha regalado y que por momentos extraño. YO!