Hay un video que anda rondando por las redes, muy jocoso el, con su música de fondo hecha a la medida de un niño de 4 años que nos invita a dejar de comer azúcar. El tipo pide un café y la mesera le lleva azúcar al cual él se rehúsa a tomar. El azúcar es perjudicial para la salud. Entre otros ejemplos.
Hoy llego a mi casa y me reciben dos jovencitas esperando que abriera la puerta a invitarme a ser valiente! Valiente yo, que a lo único que me arrugo es a una cucaracha. Pero por la fobia aguda que padezco. En fin, dos testigos de Jehová me creyeron cobarde.
La gente se toma atribuciones que no le corresponden. La gente está muy desocupada con su aburrida vida y quiere ver en qué pueden “ayudar” a otros a alejarse de lo que ellos consideran, es tóxico.
Yo no quiero que me ayuden, no quiero que me aconsejen a dejar de mi vida lo que me hace felíz. Y como yo, hay muchos. Soy adicta al chocolate aunque suene a cliché, todas las semanas tengo antojo de un helado, en mi cumpleaños puede faltar la gente pero jamás un delicioso postre con una vela y la exageración me parece una estupidez.
Que problema con la gente que cree que lo que a ellos les acomoda, sirve para todos. Soy valiente a mi manera y mucho, pero no necesito, ni cambiarme de religión ni que un testigo de Jehová (nombre que me da cosquilleo de lo feo) me lo tenga que decir. De hecho, creo que estar en este planeta y enfrentarnos cada día a situaciones difíciles o no, nos hace muy valientes.
Lo que más me da curiosidad es que hay gente que difunde un mensaje en manada porque su “amplio y noble” corazón no puede dejar que alguien más consuma azúcar como si fueran 13 toneladas de lsd. Si quieren ser nobles con el resto del mundo, dejen vivir y vivan su vida a plenitud. De este hueco nadie, absolutamente nadie, va a salir vivo.
También tengo el corazón negro, porque poco o nada me importa si el señor con diabetes al cual su médico le ha dicho mil veces que deje el azúcar o no va a ver a sus nietos crecer, no hace caso. Es su vida y tal vez ese no es su deseo. Es la manera que él, no inteligentemente decide vivirla o acabarla. La gente se da golpes de pecho y sufre por las decisiones ajenas, bastante tenemos con nosotros mismos y con los que amamos para insistirle a otro que haga lo que obviamente alargaría su vida. Eso se llama valentía.
Inequívoco ese video porque no habla del tipo con diabetes sino de mí que milagrosamente le digo a mi novio todos los días, tienes algo dulce por ahí? Y valientes aquellos que lo reenvían porque no saben el madrazo que se pueden llevar de una persona con un negro corazón que no necesita leer mensajes de gente desocupada. Envíenlo a testigos de Jehová que bastante necesitan salvar su alma de las nimiedades de la vida. Yo les daré un dulce para que jamás vuelvan a tocar mi puerta.
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