Wednesday, February 10, 2016

Yo soy música....

La música siempre ha sido una manera de motivarme, ya sea cuando estoy en una tusa y quiero darme látigo hasta cuando quiero ser felíz y gritarlo a los cuatro vientos. 

Me encanta bailar, es mi pasión después del fantástico mundo de la moda. Creo que no podría vivir sin hacerlo, pero, la música no es solo para eso. 

Me dedico a buscar canciones, canciones y grupos que surgen en lugares inauditos y empiezo a conquistar mi propio corazón con ellos. Mi gusto es bastante peculiar, soy indie pero soy a la vez muy salsera. Encontrar otro género en mi playlist les va a costar mucho trabajo; pero como llevo la música impregnada en las venas, solo falta que me metan de cabeza en una fiesta para que empiece a bailar lo que me pongan. 

Soy muy elitista cuando de música se refiere, la verdad es que hasta el modo de vestir de un cantante o grupo lo noto y esta vez, en serio que juzgo por su portada. Si no me convencen, no pasan el filtro. 

La música es inexplicable, en serio que lo es, yo considero que nadie en sus cinco sentidos podría definir lo que siente uno cuando escucha cierta canción. Es "timeless" ya que si te gusta mucho, la vas a oir con la misma emoción en su lanzamiento en 1984 que en 2020. Pero, tiene lenguaje, no vas a sentir lo mismo si escuchas la letra en un idioma que no entiendes que en el que sí, y eso es comprobable. Yo intenté una vez escuchar una canción que el ritmo me tenía matada, alemana, a los 15 minutos me aburrió porque no podía cantarla! Es terrible! Así que la abandoné! Triste pero tocó. 

Depende del estado de ánimo, logra subirlo o bajarlo en dos segundos, inspira y crea. Crea conversaciones maravillosas, crea filosofar de la vida por horas y me sigue haciendo bailar así esté sentada en un carro sin poder moverme. 

Pocas personas tienen un gusto espectacular por la música. En serio. Porque ir a un bar, a una fiesta y bailar no significa nada. La gracia, es ese que se dedica a encontrarse a sí mismo a través de ella. Saber cómo eres, la que te acompaña en absolutamente todos tus momentos solo, un museo, un viaje, bañarse o simplemente la nota de voz mañanera que te recuerda por qué la música los une. 

Para mí es súper importante que a mi pareja le guste, porque eso que me digan "bájale el volumen que está muy alto", puede haber un contrato terminado solo por esa frase! Que es eso, respeta! La música se siente al volumen que sea, pero, pero, si eres como yo, la euforia es fantástica cuando la tienes a todo volumen! Eso si, manejando decibeles que sean cero ordinarios. Ya ser ordinario con respecto al volumen no es disfrutarla sino vulgarizarse en poder y eso sí que no va con este pedazo de sol protocolario. 

Yo vengo de un padre extremadamente rockero, así que me crié oyendo a Janice Joplin, Jimmy Hendrix, Rolling Stones, entre otros, pero tambien crecí con Hector Lavoe, así que mis gustos no son más que un reflejo de lo igual que soy a mi papá. El me enseñó que la música es un culto maravilloso y secreto. Tener toda una colección de música es un deber para nosotros. 

De vez en cuando visito una pequeña tienda en el Village donde venden LP's viejisimos, pero ya con solo olerlos, te transportan. 

Yo no puedo vivir sin ella, y tengo canciones sin dedicar para cada persona importante que ha pasado en mi vida o que está en ella. Porque dedicar tampoco es fácil y no me gusta regalar mi tesoro más preciado a cualquier zángano que no la sienta. Dedicar es comprometerse y hacer de una canción, una historia y no ha llegado el príncipe que se merezca una gran historia unida bajo un mismo son. Al único que le dediqué una, que anda siempre aquí, no creo que se acuerde pero yo tengo grabada en mi mente sus dos canciones que me lo recuerdan, una de Rubén Blades y otra de MGMT. Que memoria carajo! 

En conclusión, yo soy música. Exhalo música y sin ella, mis sueños no tendrían un norte y mucho menos un soundtrack que preparo minusciosamente para cada aventura. 

Aquí les dejo la nueva, mi nuevo amor: 

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